Oscar Villalobos:

Ibagué, Colombia, 1987.

En palabras del curador Eduardo Serrano: “El desplazamiento no es un hecho inusual en la vida de Oscar Villalobos, un artista que tuvo que emigrar de las selvas de San José del Guaviare, su región natal. No es extraño que el artista siga desplazándose, aunque ahora a través de la pintura, y no ya a

través de una exuberante vegetación selvática, sino por las calles de una atestada jungla de cemento.

Su obra conlleva un trasfondo social que conduce al observador a reflexionar sobre problemáticas como la movilidad en las grandes ciudades, la desalentadora rutina, los gajes del trabajo informal, y en general acerca de la inequidad, la discriminación, y la desesperanza que parecen ser parte inamovible del paisaje citadino. Villalobos plasma toda esta problemática con la lucidez de la experiencia, y mediante una práctica artística que no está de moda, que no alardea de novedosa, y que por lo tanto permite vislumbrar, tanto cierta rebeldía, cierta resistencia hacia el consenso, hacia lo que la mayoría considera lo propicio o lo oportuno para la expresión artística en estos tiempos homogenizados, como una gran honestidad consigo mismo, con sus convicciones y aptitudes.”